No había regado su espectro digital el nuevo Bolívar cuando se inició un ensordecedor ruido que producía el cierre de Santamarías. Con apresurada y descuidada ortografía se remarcan los nuevos precios que daban la primera estocada. Cuándo vendrán las otras. Una en favor de los gringos, 1 a 0.
Opine sobre el artículo



