Los malabares de los atletas latinoamericanos para llegar a Tokio-2020 en medio de la pandemia

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México también se vio obligado a cerrar sus campos y escenarios de entrenamiento por el arribo de la pandemia.

«El cierre de las instalaciones tuvo un impacto negativo», afirmó Oscar Juanz, subdirector de la estatal Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.

«Muchos de los deportistas lo que hicieron fue entrenar en sus casas, entrenar en parques, jardines. La parte emocional se vio afectada por el ritmo de trabajo y el hambre de los deportistas de querer competir», comentó.

Para la maratonista Daniela Torres, de 26 años de edad, la postergación de los Juegos le cayó como anillo al dedo.

«A mí me favoreció que se pospusieran porque si se hubieran hecho en el 2020 habría tenido descartada por completo la posibilidad de ir», aseguró.

Argentina con el visto bueno presidencial

En Argentina, en medio de un panorama creciente de contagios y muertes, el gobierno del presidente Aníbal Fernández autorizó a mediados de 2020 a los deportistas olímpicos a volver a los entrenamientos en los escenarios que habían sido cerrados en marzo de ese año.

El retorno se hizo en medio de estrictos protocolos sanitarios, luego de que los atletas entrenaran en sus casas por casi tres meses y medio.

«En mi caso fueron siete meses inactivo, de marzo a septiembre en Córdoba. Después tuve la suerte de poder ir a Rusia a entrenar y desde octubre no he parado. En Rusia no tenemos restricciones para entrenar, es un poco como antes», dijo a la AFP el luchador Agustín Destribats, debutante en Juegos Olímpicos.

La judoca Paula Pareto, medallista de oro en Rio-2016, aprovechó los meses de cierre de instalaciones para entrenar en su casa, y compartió en sus redes sociales las espectaculares rutinas, que rápidamente se hicieron virales.

EFE

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